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Hoy, lunes 16 de mayo, ha visitado nuestro centro el prestigioso historiador hispanista francés Bernard Vincent que está considerado el mayor especialista mundial en historia de los moriscos. Les ha impartido una interesante charla-conferencia sobre su vida dedicada al estudio de la historia moderna española de los siglos XVI y XVII, y sobre la expulsión de los moriscos del Valle de Ricote en 1614. Han asistido a la misma los alumnos de primer curso del Bachillerato de Investigación.

Sábado tarde.

Voy a intentar explicarte lo que siento y porqué me comporto así. Espero que esto te sirva para entenderme y relaje un poco las cosas, aunque ya sabes que la escritura no es mi fuerte y que puede ser que no consiga trasmitir bien lo que te quiero decir.

No quiero que seas nadie que no eres, me gusta cómo eres y me gusta mucho. Siempre me preguntas que qué espero de ti, que qué quiero de ti, pues quiero que dejes salir esa mujer segura, brillante, con sueños, con inquietudes, con ganas, con alegría, con la sonrisa permanente que conocí. Yo no espero de ti que te parezcas a nadie, no te comparo con ninguna otra persona, te comparo contigo misma, y sí, prefiero la otra versión. Prefiero la versión que me hizo viajar con ella en sueños, la que no tenía miedo de hacer cosas, la que decía que era una persona fuerte y que los demás eran los que dependían de ella. Tú me dices que necesitas tiempo para ser así y no lo entiendo porque ya has sido así conmigo, ¿por qué te empeñas en seguir ocultando tu cara buena y positiva?

Te he repetido una y mil veces que pases de todo y mires hacia delante, que descargues la mochila de la culpa perpetua. Sí, no lo hemos hecho bien, pero ya está hecho y no podemos remediarlo. Mirando continuamente atrás y viviendo pendiente de lo que opinen y digan los demás no vas a conseguir modificar cómo sucedieron las cosas, lo único que consigues es que no podamos avanzar en lo nuestro.

Tú sientes que todo lo haces mal ante mis ojos, que te penalizo por todo lo que haces. Y yo siento que tú no confías realmente en nosotros, no quieres que tomemos ninguna decisión sin que alguien externo venga a decirte si eso está bien o tenemos que actuar de otra manera.

Y ahora el psicólogo, no me gusta nada que hayas empezado ahora con él, precisamente ahora que empezaba la cosa a moverse, que el dar con Ana te había dado un poco de tranquilidad y empezabas a mirar para adelante. Has tenido desde antes del verano y tiene que ser ahora. No me gusta porque es la excusa perfecta para volver a soltar tu discurso, a mirar otra vez para atrás, a remover otra vez la misma mierda de siempre, a dar lástima al mundo mundial para que digan que pena, que mal lo está pasando y así queden perdonados todos tus pecados ante sus ojos. Y no, no estoy contento porque te diga lo que yo ya te dije, me toca mucho las narices que una vez más me demuestres que la opinión de cualquiera vale y la mía, como ya me dijiste, te importa una mierda. Siempre dices que vas más lenta, que te cuesta más tiempo ver las cosas, si fuera así ayer me hubieras dicho “vaya, que casualidad que el psicólogo me dice lo mismo que tú, voy a tener que empezar a pensar que llevas razón” y eso te hubiera hecho recapacitar y en un tiempo dirías que sí, que te has dado cuenta que es así. Eso es llegar más tarde. Pero no, tú sales y dices “me callo porque me ha dicho que me calle” eso no es llegar más tarde, eso es hacerlo automáticamente cuando te lo ha dicho alguien que no soy yo.

Tú sabrás por qué actúas así, pero lo has hecho muchas veces. Quizás sea porque me culpas de lo que ha pasado, porque en realidad no te ves conmigo o porque no confías en mí. Tú me has dicho que piense como te veo, ahí lo tienes.

Y con respecto a nosotros a lo mejor hemos sido demasiado ambiciosos. Hemos querido plantear un futuro juntos y en realidad todavía no nos conocemos. Está claro que yo no quiero pensar en un futuro con alguien que está continuamente lamentándose de lo que ha hecho, queriendo dar pena a los demás para que así se justifique, enredando en una historia de dos a todo el pase a menos de mil kilómetros, que quiera que las cosas vayan a un ritmo como si tuviéramos 16 años. Y está claro que tú no te quieres dejar ir con una persona que no mira atrás, que va para adelante se ponga en medio lo que se ponga, que no va a atender a razones y cuando consideremos que tenemos que hacer algo se hace y punto. A lo mejor deberíamos empezar a conocernos sin mayores pretensiones, simplemente quedando los fines de semana que estemos libres y a ver qué pasa. No sé, no tengo nada claro, sé que quiero estar contigo, pero no de esta forma, haciéndonos daño continuamente. No quiero perderte, pero no hacemos otra cosa que discutir en cuanto entra en escena el mundo exterior. Es evidente que cuando estamos solos y desconectados no podemos estar más a gusto, tú te relajas y yo disfruto cada minuto contigo. Sé que ahora no tienes ganas, pero deberíamos hablar y replantearnos la situación, tenemos que encontrar la forma de sacar lo bueno del otro, de encontrar un equilibrio.

En fin, sólo tengo una cosa clara ahora mismo y es que te quiero.

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